Al regresar a casa subí rápidamente a mi habitación y saqué la pluma que tenía en mi bolsillo. Me quedé varios minutos observándola. "¿Qué eres tú?" me pregunté a mi misma mientras trataba de recordar a ese extraño chico. Cansada, más bien aburrida de observar esa pluma, me levanté y estiré mis brazos hacia el cielo tratando de relajarme, caminé algunos pasos y abrí un par de enormes ventanas que estaban en mi cuarto cerca de mi cama dándoles un fuerte empujón. Al salir, sentí como la fresca noche estaba saludándome mientras el sol se despedía ocultándose tras el horizonte.
-Rose - escuché que gritaba Edward.
-¿Mande? - Pregunté en un tono normal ya que no ocupaba gritar para ser oída. Esperé con paciencia a su respuesta.
-Ya vete a dormir- me dijo mientras escuchaba claramente una risita de burla en los adentros de mi padre.
-Ja ja ja, que gracioso - le dije sarcásticamente mientras ponía mis ojos en blanco y movía mi cabeza en modo de desacuerdo. Al quedar nuevamente todo en silencio, mi mente siguió vagando por aquel claro donde conocí a Kieth.
-¿Quién es Kieth? - La voz melosa de mi padre con un ligero toque de preocupación me hizo dar un salto.
-¡Papá! ¡No me asustes! - Le reclamé mientras llevaba automáticamente mi mano derecha a donde estaba mi corazón.
- No ves que me puedo morir… - hice una pausa
- otra vez - ambos soltamos una leve sonrisa ante aquel comentario. Nosotros ya le hallábamos gracia a todas las tonterías e ironías que nos pasaban.
-Bien… - me dijo encorvándose un poco para quedar frente a frente.
-¿Bien? - pregunté tratando tontamente de irme por la tangente.
-¿Quién es Kieth?-
-Am… no sé… sólo sé que se llama Kieth - Era la verdad, no sabía de donde había aparecido ni que hacía o qué era, además, ¿para que gastar saliva si de todos modos él iba a investigar en mis pensamientos?
-mmmm…- su rostro se tensó y apretó las mandíbulas.
-¿Pasa algo malo? - Pregunté nerviosa ya que no sabía que es lo que había visto en mis recuerdos…. Quizás… "Oh no!" pensé aterrada "quizás él vio que intenté seducirlo y que no lo logré" Eso no venía siendo muy malo, pero quizás puede pensar que me lo quería almorzar
- Papá yo… - quise decir algo a mi favor pero puso su dedo índice en mis labios impidiéndome decir palabra.
-Mañana - dijo en un tono ya más calmo, dejando de apretar los dientes
- iras a la escuela, en tu armario están las cosas que ocuparás, recuerda que debes de comportarte - Dijo dándome una mirada severa pero comprensiva. Yo no me atrevía a decir ninguna palabra por la anterior reacción de mi padre así que sólo dejé que mi cabeza cayera y se levantara para afirmar cada palabra que iba diciendo.
Al quedar sola en mi cuarto, me giré en dirección hacia donde estaba mi armario y al abrir las dos puertas de roble vi una mochila con cuadernos y mi uniforme que constaba de una negra falda larga, definitivamente muy larga para mí y una blusa blanca de manga larga con un listón negro pulcramente acomodado en forma de moño sobre el cuello de la blusa.
-Tendré que hacer algunas modificaciones - me dije a mi misma cerrando con llave la puerta de mi cuarto y sacando de mi escritorio una estuche de costura que mi mamá me había regalado hace como 5 años. Tomé mi falda y comencé a hacerla más corta, de ninguna manera iba a permitir que me vieran con esa cosa cubriéndome ambas piernas. Rápidamente terminé las mejoras y al probarme el uniforme, una sonrisa de autosuficiencia llenó mi rostro. Definitivamente me veía que ardía.
-Se te ve muy bien - Esa voz tan juguetona y rebelde no era de alguien más que de mi tío Jasper. Quizá por él es que soy así e inconscientemente trato de no ir de acuerdo con algunas reglas. Por lo menos no con las reglas de los mortales.
-Gracias tío, ¿Verdad que era un castigo si me llevaba la falda tan larga? - Hice los mejores ojitos de niña buena que pude logrando que me tío Jasper, quien estaba recargado de una forma muy sensual con sus brazos cruzados sobre los bordes de la ventana, esbozara una sonrisa como diciendo "se parece a mí, tan traviesa" dejando ver sus relucientes colmillos blancos.
-Bien, será mejor que te quites esa ropa, si tu papá la ve ahorita va a querer que utilices otra falda. - Me di la vuelta para verme al espejo por última vez y ver lo sexy que me veía y al observar de reojo pude notar que mi tío había desaparecido. Suspiré, aquí en la casa de nada servía ponerle seguro a la puerta, ellos podían entrar por cualquier lugar.
Una vez que puse mi uniforme debidamente arreglado en mi armario, me dispuse a salir al balcón para ver la luna, no faltaba mucho para que fuera luna llena… como odiaba las noches de luna llena. Con mis pensamientos en la escuela, mis padres, mis tíos, los cuales todos juntos se comportaban de una manera sumamente extraña, y tratando de ordenar mis ideas acerca de Kieth, no me había percatado de que alguien se acercaba.
- ¡Ángel de amores que en medio de la noche te me apareces, cual nuncio de los cielos a la atónita vista de los mortales, que deslumbrados le miran traspasar con vuelo rapidísimo las esferas, y mecerse en las alas de las nubes!- Su melodiosa y sonora voz hizo resonar mis tímpanos llenándome de sorpresa y una extraña sensación de nerviosismo… quizás debido a que mi familia se pudiera dar cuenta de su presencia.
- ¿Kieth? - Susurré lo más bajo que pude para no ser escuchada por mi papá y para ser audible para Kieth
- ¿Qué haces aquí? Debes irte, si te encuentra mi papá te va a ir mal - Le advertí al verlo acercarse cada vez más a mi balcón.
- ¿Qué hago, seguirla oyendo o hablar? - Esto indudablemente me recordaba a una escena del libro de Romeo y Julieta, era una escena que le gustaba mucho a mi mamá, algo sobre una declaración en un balcón… ¿¡DECLARACIÓN!? … No, ¿como podía ser esto una declaración si a penas lo conocí hoy en la tarde?
- Kieth, es enserio, lárgate de aquí o…. ¡Te echaré a los perros! - fue lo único que se me ocurrió decirle… debo de ver películas más buenas que me den mejores amenazas… aunque en algo era cierto, si lo descubrían, se le iban a echar algo peor que los perros.
Pero él no se movió, sus ojos relucían con un fulgor exquisito bajo los rayos de la luna que anteriormente me disponía a observar.
- ¿Cómo has llegado aquí? - pregunté mientras miraba hacia los límites del terreno - ¿Cómo es que no te perdiste? -
- Las paredes salté con las alas que me dio el amor, ante quien no resisten aun los muros de roca. Ni siquiera a tus parientes temo. - ¿Estará hablando en serio? ¡Ni siquiera sabe lo que dice! Él no sabe que mis padres no son los típicos que les echan agua a los intrusos para espantarlos o que llaman a la policía para encargarse del problema… él debía de irse.
- Escucha Kieth, si mis padres se percatan de tu presencia, pueden hacerte daño, será mejor que te marches… ¡ahora! - Ya no sabía que hacer, por una parte se me hacía muy tierno el echo de que se quedara, por otra parte se me hacia muy extraño que hiciera todo esto por mí ya que apenas nos acabamos de dar cuenta de nuestras respectivas existencias y por último me daba pavor el pensar que podría pasar si lo descubrían. No se lo comerían… ¿o sí?
- Más homicidas son tus ojos, diosa mía, que las espadas de veinte parientes tuyos. Mírame sin enojos, y mi cuerpo se hará invulnerable. -
¿Espadas? Creo que este tipo está loco. - Kieth, por favor lárgate, no quiero que te maten, no seas tonto-
-De ellos me defiende el velo tenebroso de la noche. Más quiero morir a sus manos, amándome tú, que esquivarlos y salvarme de ellos, cuando me falte tu amor. -
"¡Dios! ¿Qué puedo hacer para que se largue?"- Escucha con atención, tú no estás a salvo en la noche, créeme, es donde menos seguro estás, además, ¿por qué andas diciendo todas estas tonterías si apenas nos conocemos? - Eso era algo que tenía que saberlo, más que por curiosidad, ya era una necesidad.
- Sin ser nauchero, te juro que navegaría hasta la playa más remota de los mares por conquistar joya tan preciada. -
¿Me estaba llamando "joya tan preciada? ¿¡Ah!? ¿Por qué me siento nerviosa? ¡Oh, no! Esto iba por mal camino.- Escucha, quiero que te marches ahora, si lo haces, prometo verte mañana en la tarde en el mismo lugar donde nos conocimos ¿de acuerdo? -
Esto era el último camino, si seguía con sus loqueras me iría a "dormir" y dejaría que lo hallasen, además advertido estaba y no debería de quedar remordimiento alguno en mí.
-¡Noche, deliciosa noche! Sólo temo que, por ser de noche, no pase todo esto de un delicioso sueño.- Sus ojos seguían llameantes cada vez que su azul turquesa se posaba en los dorados míos.
- ¡Ya vete! -
- ¡Déjame quedar aquí hasta que lo pienses!-
- ¿¡Pensar qué!?- Mis nervios ya estaban al límite.
- Es de la escena de Romeo y Julieta - Su semblante cambió y en su rostro se dibujó una sonrisa coqueta.
- ¿Eres un tonto o q… - de un abrir y cerrar de ojos, él se hallaba en cuclillas sobre la barandilla de mi balcón, mirándome directamente a los ojos, a sólo unos pocos centímetros de mi rostro, podía sentir ese aliento cálido y quemante sobre mi pálida piel que en estos momentos se ruborizaba un poco debido a que me había tomado con la guardia baja.
-¿¡QUÉ!? ¿¡Cómo hiciste eso!? -
Él me miraba confundido, claramente se veía que no entendía a qué me refería.
-¡SON 20 METROS! .... ¡Es imposible que un humano salte esa distancia!
-¿Un humano?.... ¿Tú no eres humana? - La sonrisa de Kieth se tornó arrogante y retadora.
- ¿Ah?... Tengo cuerpo de una ¿o no? -
¡Rayos! Carlisle me dijo que nadie debía de darse cuenta que nosotros éramos vampiros... ¿será acaso que él se dió cuenta de eso?
- Sigo firme a lo que dije… - musitó mientras veía mi cara llena de preocupación, después guardó unos segundos de silencio mientras me escaneaba desde la cabeza hasta los pies
- Eres más hermosa en persona- Sus ojos resplandecían más que antes y una extraña sensación de calor se iba extendiendo por cada parte de mi cuerpo. Iba a decir algo pero en ese momento se abrieron las puertas de mi habitación y giré con la mayor rapidez que me era posible dándole la espalda a Kieth para observar quien era el ser que había entrado en mi territorio.
- Mamá - dije en un leve susurro sin contener mi sorpresa. Luego giré para ver a Kieth quien nuevamente había desaparecido. Me quedé viendo el horizonte tratando de pensar por dónde se podría haber esfumado.
- ¿Estás bien Rose? -
- Sí - Mi mente no estaba trabajando… bueno sí, y a mil por hora… pero solo se ocupaba de una cosa… ¿Qué diablos pensaba Kieth haciendo todo esto?
- ¿Sabes? - comenzó mi mamá sentándose en la orilla de mi enorme cama, cerrando los ojos como adentrándose en el pasado. Yo la miré y lentamente caminé para sentarme a un lado suyo. - Cuando conocí a tu padre, bueno… yo me había llegado a obsesionar con él, era una persona completamente hermosa y misteriosa… un ser perfecto que podía hacer todo lo que quisiera… - me miró con una sonrisa cómplice y agregó - todo - dejando un claro énfasis en cosas que no quería enterarme.
-¡MAMÁ! - le reclamé ante aquella clara confesión a lo que ella solamente soltó una risita.
- Cada noche, yo pensaba en él… no había noche en la que no quisiera saber que hacía o donde estaría… o si estaría pensando en mí- lo dijo mientras miraba el cielo como recordando aquellos viejos sentimientos para luego posar esa mirada encantadora y tierna sobre mí
- Esa mirada… se parece mucho a la que tenías hace unos momentos -
eso lo dijo como haciéndome ver que ella sabía algo que yo trataba de ocultar…
- ¿Tienes algún enamorado? -
me preguntó completamente serena y yo negué agitadamente mientras cerraba con fuerza los ojos y para colmo de males la imagen que vi fue la de Kieth, guapo, esbelto, con unos jeans y una camiseta blanca, sus ojos azul turquesa centelleando para mí y su melena lisa, castaña un poco larga hasta el nivel de sus orejas cayendo a cada costado de su rostro el cual estaba a unos centímetros del mío haciendo que abriera rápidamente mis ojos advirtiendo a mi mamá de mis pensamientos.
- Buenas noches - Me dijo mientras se levantaba, me regalaba una encantadora sonrisa y salía de la habitación con un paso elegante y ligero.
- "¡Rayos!" - pensé mientras me desplomaba sobre mi cama.
- Ojalá pudiera dormir - me dije a mi misma mientras me levantaba para seguir observando la luna.
Al día siguiente… ¡Día de escuela! …
-Rose - escuché que gritaba Edward.
-¿Mande? - Pregunté en un tono normal ya que no ocupaba gritar para ser oída. Esperé con paciencia a su respuesta.
-Ya vete a dormir- me dijo mientras escuchaba claramente una risita de burla en los adentros de mi padre.
-Ja ja ja, que gracioso - le dije sarcásticamente mientras ponía mis ojos en blanco y movía mi cabeza en modo de desacuerdo. Al quedar nuevamente todo en silencio, mi mente siguió vagando por aquel claro donde conocí a Kieth.
-¿Quién es Kieth? - La voz melosa de mi padre con un ligero toque de preocupación me hizo dar un salto.
-¡Papá! ¡No me asustes! - Le reclamé mientras llevaba automáticamente mi mano derecha a donde estaba mi corazón.
- No ves que me puedo morir… - hice una pausa
- otra vez - ambos soltamos una leve sonrisa ante aquel comentario. Nosotros ya le hallábamos gracia a todas las tonterías e ironías que nos pasaban.
-Bien… - me dijo encorvándose un poco para quedar frente a frente.
-¿Bien? - pregunté tratando tontamente de irme por la tangente.
-¿Quién es Kieth?-
-Am… no sé… sólo sé que se llama Kieth - Era la verdad, no sabía de donde había aparecido ni que hacía o qué era, además, ¿para que gastar saliva si de todos modos él iba a investigar en mis pensamientos?
-mmmm…- su rostro se tensó y apretó las mandíbulas.
-¿Pasa algo malo? - Pregunté nerviosa ya que no sabía que es lo que había visto en mis recuerdos…. Quizás… "Oh no!" pensé aterrada "quizás él vio que intenté seducirlo y que no lo logré" Eso no venía siendo muy malo, pero quizás puede pensar que me lo quería almorzar
- Papá yo… - quise decir algo a mi favor pero puso su dedo índice en mis labios impidiéndome decir palabra.
-Mañana - dijo en un tono ya más calmo, dejando de apretar los dientes
- iras a la escuela, en tu armario están las cosas que ocuparás, recuerda que debes de comportarte - Dijo dándome una mirada severa pero comprensiva. Yo no me atrevía a decir ninguna palabra por la anterior reacción de mi padre así que sólo dejé que mi cabeza cayera y se levantara para afirmar cada palabra que iba diciendo.
Al quedar sola en mi cuarto, me giré en dirección hacia donde estaba mi armario y al abrir las dos puertas de roble vi una mochila con cuadernos y mi uniforme que constaba de una negra falda larga, definitivamente muy larga para mí y una blusa blanca de manga larga con un listón negro pulcramente acomodado en forma de moño sobre el cuello de la blusa.
-Tendré que hacer algunas modificaciones - me dije a mi misma cerrando con llave la puerta de mi cuarto y sacando de mi escritorio una estuche de costura que mi mamá me había regalado hace como 5 años. Tomé mi falda y comencé a hacerla más corta, de ninguna manera iba a permitir que me vieran con esa cosa cubriéndome ambas piernas. Rápidamente terminé las mejoras y al probarme el uniforme, una sonrisa de autosuficiencia llenó mi rostro. Definitivamente me veía que ardía.
-Se te ve muy bien - Esa voz tan juguetona y rebelde no era de alguien más que de mi tío Jasper. Quizá por él es que soy así e inconscientemente trato de no ir de acuerdo con algunas reglas. Por lo menos no con las reglas de los mortales.
-Gracias tío, ¿Verdad que era un castigo si me llevaba la falda tan larga? - Hice los mejores ojitos de niña buena que pude logrando que me tío Jasper, quien estaba recargado de una forma muy sensual con sus brazos cruzados sobre los bordes de la ventana, esbozara una sonrisa como diciendo "se parece a mí, tan traviesa" dejando ver sus relucientes colmillos blancos.
-Bien, será mejor que te quites esa ropa, si tu papá la ve ahorita va a querer que utilices otra falda. - Me di la vuelta para verme al espejo por última vez y ver lo sexy que me veía y al observar de reojo pude notar que mi tío había desaparecido. Suspiré, aquí en la casa de nada servía ponerle seguro a la puerta, ellos podían entrar por cualquier lugar.
Una vez que puse mi uniforme debidamente arreglado en mi armario, me dispuse a salir al balcón para ver la luna, no faltaba mucho para que fuera luna llena… como odiaba las noches de luna llena. Con mis pensamientos en la escuela, mis padres, mis tíos, los cuales todos juntos se comportaban de una manera sumamente extraña, y tratando de ordenar mis ideas acerca de Kieth, no me había percatado de que alguien se acercaba.
- ¡Ángel de amores que en medio de la noche te me apareces, cual nuncio de los cielos a la atónita vista de los mortales, que deslumbrados le miran traspasar con vuelo rapidísimo las esferas, y mecerse en las alas de las nubes!- Su melodiosa y sonora voz hizo resonar mis tímpanos llenándome de sorpresa y una extraña sensación de nerviosismo… quizás debido a que mi familia se pudiera dar cuenta de su presencia.
- ¿Kieth? - Susurré lo más bajo que pude para no ser escuchada por mi papá y para ser audible para Kieth
- ¿Qué haces aquí? Debes irte, si te encuentra mi papá te va a ir mal - Le advertí al verlo acercarse cada vez más a mi balcón.
- ¿Qué hago, seguirla oyendo o hablar? - Esto indudablemente me recordaba a una escena del libro de Romeo y Julieta, era una escena que le gustaba mucho a mi mamá, algo sobre una declaración en un balcón… ¿¡DECLARACIÓN!? … No, ¿como podía ser esto una declaración si a penas lo conocí hoy en la tarde?
- Kieth, es enserio, lárgate de aquí o…. ¡Te echaré a los perros! - fue lo único que se me ocurrió decirle… debo de ver películas más buenas que me den mejores amenazas… aunque en algo era cierto, si lo descubrían, se le iban a echar algo peor que los perros.
Pero él no se movió, sus ojos relucían con un fulgor exquisito bajo los rayos de la luna que anteriormente me disponía a observar.
- ¿Cómo has llegado aquí? - pregunté mientras miraba hacia los límites del terreno - ¿Cómo es que no te perdiste? -
- Las paredes salté con las alas que me dio el amor, ante quien no resisten aun los muros de roca. Ni siquiera a tus parientes temo. - ¿Estará hablando en serio? ¡Ni siquiera sabe lo que dice! Él no sabe que mis padres no son los típicos que les echan agua a los intrusos para espantarlos o que llaman a la policía para encargarse del problema… él debía de irse.
- Escucha Kieth, si mis padres se percatan de tu presencia, pueden hacerte daño, será mejor que te marches… ¡ahora! - Ya no sabía que hacer, por una parte se me hacía muy tierno el echo de que se quedara, por otra parte se me hacia muy extraño que hiciera todo esto por mí ya que apenas nos acabamos de dar cuenta de nuestras respectivas existencias y por último me daba pavor el pensar que podría pasar si lo descubrían. No se lo comerían… ¿o sí?
- Más homicidas son tus ojos, diosa mía, que las espadas de veinte parientes tuyos. Mírame sin enojos, y mi cuerpo se hará invulnerable. -
¿Espadas? Creo que este tipo está loco. - Kieth, por favor lárgate, no quiero que te maten, no seas tonto-
-De ellos me defiende el velo tenebroso de la noche. Más quiero morir a sus manos, amándome tú, que esquivarlos y salvarme de ellos, cuando me falte tu amor. -
"¡Dios! ¿Qué puedo hacer para que se largue?"- Escucha con atención, tú no estás a salvo en la noche, créeme, es donde menos seguro estás, además, ¿por qué andas diciendo todas estas tonterías si apenas nos conocemos? - Eso era algo que tenía que saberlo, más que por curiosidad, ya era una necesidad.
- Sin ser nauchero, te juro que navegaría hasta la playa más remota de los mares por conquistar joya tan preciada. -
¿Me estaba llamando "joya tan preciada? ¿¡Ah!? ¿Por qué me siento nerviosa? ¡Oh, no! Esto iba por mal camino.- Escucha, quiero que te marches ahora, si lo haces, prometo verte mañana en la tarde en el mismo lugar donde nos conocimos ¿de acuerdo? -
Esto era el último camino, si seguía con sus loqueras me iría a "dormir" y dejaría que lo hallasen, además advertido estaba y no debería de quedar remordimiento alguno en mí.
-¡Noche, deliciosa noche! Sólo temo que, por ser de noche, no pase todo esto de un delicioso sueño.- Sus ojos seguían llameantes cada vez que su azul turquesa se posaba en los dorados míos.
- ¡Ya vete! -
- ¡Déjame quedar aquí hasta que lo pienses!-
- ¿¡Pensar qué!?- Mis nervios ya estaban al límite.
- Es de la escena de Romeo y Julieta - Su semblante cambió y en su rostro se dibujó una sonrisa coqueta.
- ¿Eres un tonto o q… - de un abrir y cerrar de ojos, él se hallaba en cuclillas sobre la barandilla de mi balcón, mirándome directamente a los ojos, a sólo unos pocos centímetros de mi rostro, podía sentir ese aliento cálido y quemante sobre mi pálida piel que en estos momentos se ruborizaba un poco debido a que me había tomado con la guardia baja.
-¿¡QUÉ!? ¿¡Cómo hiciste eso!? -
Él me miraba confundido, claramente se veía que no entendía a qué me refería.
-¡SON 20 METROS! .... ¡Es imposible que un humano salte esa distancia!
-¿Un humano?.... ¿Tú no eres humana? - La sonrisa de Kieth se tornó arrogante y retadora.
- ¿Ah?... Tengo cuerpo de una ¿o no? -
¡Rayos! Carlisle me dijo que nadie debía de darse cuenta que nosotros éramos vampiros... ¿será acaso que él se dió cuenta de eso?
- Sigo firme a lo que dije… - musitó mientras veía mi cara llena de preocupación, después guardó unos segundos de silencio mientras me escaneaba desde la cabeza hasta los pies
- Eres más hermosa en persona- Sus ojos resplandecían más que antes y una extraña sensación de calor se iba extendiendo por cada parte de mi cuerpo. Iba a decir algo pero en ese momento se abrieron las puertas de mi habitación y giré con la mayor rapidez que me era posible dándole la espalda a Kieth para observar quien era el ser que había entrado en mi territorio.
- Mamá - dije en un leve susurro sin contener mi sorpresa. Luego giré para ver a Kieth quien nuevamente había desaparecido. Me quedé viendo el horizonte tratando de pensar por dónde se podría haber esfumado.
- ¿Estás bien Rose? -
- Sí - Mi mente no estaba trabajando… bueno sí, y a mil por hora… pero solo se ocupaba de una cosa… ¿Qué diablos pensaba Kieth haciendo todo esto?
- ¿Sabes? - comenzó mi mamá sentándose en la orilla de mi enorme cama, cerrando los ojos como adentrándose en el pasado. Yo la miré y lentamente caminé para sentarme a un lado suyo. - Cuando conocí a tu padre, bueno… yo me había llegado a obsesionar con él, era una persona completamente hermosa y misteriosa… un ser perfecto que podía hacer todo lo que quisiera… - me miró con una sonrisa cómplice y agregó - todo - dejando un claro énfasis en cosas que no quería enterarme.
-¡MAMÁ! - le reclamé ante aquella clara confesión a lo que ella solamente soltó una risita.
- Cada noche, yo pensaba en él… no había noche en la que no quisiera saber que hacía o donde estaría… o si estaría pensando en mí- lo dijo mientras miraba el cielo como recordando aquellos viejos sentimientos para luego posar esa mirada encantadora y tierna sobre mí
- Esa mirada… se parece mucho a la que tenías hace unos momentos -
eso lo dijo como haciéndome ver que ella sabía algo que yo trataba de ocultar…
- ¿Tienes algún enamorado? -
me preguntó completamente serena y yo negué agitadamente mientras cerraba con fuerza los ojos y para colmo de males la imagen que vi fue la de Kieth, guapo, esbelto, con unos jeans y una camiseta blanca, sus ojos azul turquesa centelleando para mí y su melena lisa, castaña un poco larga hasta el nivel de sus orejas cayendo a cada costado de su rostro el cual estaba a unos centímetros del mío haciendo que abriera rápidamente mis ojos advirtiendo a mi mamá de mis pensamientos.
- Buenas noches - Me dijo mientras se levantaba, me regalaba una encantadora sonrisa y salía de la habitación con un paso elegante y ligero.
- "¡Rayos!" - pensé mientras me desplomaba sobre mi cama.
- Ojalá pudiera dormir - me dije a mi misma mientras me levantaba para seguir observando la luna.
Al día siguiente… ¡Día de escuela! …

4 comentarios:
onne sama!!!
alo nena, oie...te obsesionaste kon el libro vdd? jajaja nah pues sta bn por ti, kmo ya t dije me da gusto ke tengas un nuevo proyecto...oie por cierto, kreo ke tengo una idea de ke va a ser keith bueno si sk ya leiste el segundo libro...buen punto, una pregunta..vas a basar tu historia en el primer, segundo o tercer libro? o en los 3? jeje bueno es obvio ke no los has leido todos ya ke algunos ni sikiera stan a la venta aki jeje pero pues si me gustaria saber para medio darme una idea d lo ke va a pasar...
bueno..me voy nena jeje sigue asi, me gusta tu historia, mil bsoos onne sama bye tkm
hi!!!
k bien, has hecho tu blog de tus historias segunda stepehenisita jajaja nada , ps solo revisandote amigocha.
y ps si seguire escribiendo pero he tenido unos pequeños inconvenente u.u
pero ya estoy libre por lo que pronto continuare con mi super blog de mis historias ahh y no te desesperes que una buena escritora no se agobia por el tiempo, ^^ sabes la inspiracion es un elemento muy importante en este medio si no la tienes no es bueno escribir puesto que no lograras expresarte tal como deseas!
-.^ es un tip que te da tu amiga y ahora colega!
konnichiwa sensei!!!
bueno pues aqui de pasada biendo ke era cierto ke no le has seguido ala historia no no no (vease komo regaño) xD no pues esta chida pero tbm veo ke tienes el mismo problema ke yo jejeje bueno este heem ya estoy avanzando con la mia espero ke este capitulo te guste por ke me tarde dos semanas en escribirlo no tenia mente para eso en esas fechas por eso me tarde u.u sumimasen sensei bueno nos vemos pronto y suerte tkm niña
ATTE
MUPPET =3
haaaa por cierto u are sooo cute xD
hola!!
bueno apenas encontre este blog y me encanto!! tus historias son muy buenas en especial esta!
a mi tambien me gustan los libros d stephanie meyer!
yyyy....cuando piensas poner el proximo capitulo d tu historia! jejeje esq qiero saber q pasa luego!
su primer dia d escuela
bueno la estare esperando
cuidate
bye bye
Publicar un comentario